En la Parte I de este post, hablamos sobre las generalidades, definiciones y clichés existentes ante la compra de followers en Twitter. En esta ocasión, vamos a ver de forma más profunda cómo opera la compra de followers para intentar, y solo eso, diferenciar una compra contra un seguimiento, incluso con casos reales.

Ya vimos algunas formas de Conseguir Followers, lo que llamamos “orgánico” y sin costo (contenido relevante, boca en boca, interacción, etc), el que tiene costo (Recomendaciones y/o Twitter For Brands), y finalmente la compra masiva de followers.

Básicamente la “compra de followers” se debe a empresas que utilizando la interface de programación que libera twitter para que desarrolladores creen aplicaciones (API), generan programas que al ejecutarse crean followers de forma masiva, con nombres, fotos y muchas más cosas de forma aleatoria. Cada vez son más sofisticados.

Twitter, de forma oficial, ha ido implementando mecanismos para mantener lo más limpia su base de usuarios, haciendo revisiones constantes y depurando las cuentas que incumplan sus disposiciones. Esto también viene con el aderezo de su salida a Bolsa, donde sus acciones tendrán más valor (Brand Equity) si esta red mantiene un crecimiento constante de cuentas reales. Por lo tanto, se han ido recrudeciendo las políticas en ese sentido, incluso, muchas cuentas han sido suspendidas ante las violaciones a los términos de uso, desde usar en el fondo de tu perfil el signo de cuenta verificada, o la suplantación de identidad, pero ese ya es otro tema.

Las empresas que venden estos followers, ahora si, Bots, solo requieren de un pago y el llenado de una forma para saber a quien le enviarán X cantidad de seguidores, la mayoría de las ocasiones. En otros casos, piden usuario y contraseña lo cual no se trata más que de un pretexto para luego tomar control de las cuentas y que suceda el famoso “me hackearon”.

Es decir, un incremento de followers de la noche a la mañana, no sugiere una compra por el usuario que los recibe. Hay casos donde, usuarios con algún fin, buscan que Twitter detecte tal o cual cuenta como violadora de sus reglas, al tener un comportamiento de subida y bajadas drásticas de usuario, lo que infiere una compra, por ende la suspensión de la cuenta. Cualquiera puede comprarle followers a cualquiera. Sin consentimiento.

Como suele suceder con otras Industrias, los “vende followers” se adaptan al entorno y a las reglas, buscando resquicios donde jugar y ante cada cambio, buscan adaptarse. Con un entorno cada vez más acotado, y con las “limpias” más frecuentes que hace Twitter, la presencia no puede ser sostenida en el tiempo, y el número recibido tras una compra tarde o temprano caerá inevitablemente.

En lo personal, no me gusta juzgar si es bueno o malo comprar followers. Cada quien sabrá su estrategia y lo que busca como objetivo, pero soy un apasionado del crecimiento orgánico, de las conversaciones naturales y creo que los medios sociales han tenido su auge porque la gente es la misma que se encarga de empujar las cosas. Las cuestiones “pagadas” me parecen aceleradores que deben utilizarse con fines específicos. Obviamente recomendaría el uso de “Twitter For Brands” aunque se sigue esperando la llegada a México los paquetes para PyMEs ya que los actuales quedan fuera del alcance de la mayoría de los negocios en México que están en ese sector. La compra de followers en sitios que solo te mandan un ejército de cuentas a seguirte no es algo que me entusiasme, pero si alguien decide hacerlo, tiene que saber que hay algunas consecuencias para ello.

CONTINUARÁ…