Introducción

Gradualmente, el deporte ha experimentado sustanciales transformaciones en su contenido por las nuevas tecnologías. De cierta manera, no es descabellado afirmar que el deporte es un resultado del avance tecnológico. Sin éste, no se entendería ni se podría concebir en su forma actual.

El deporte nace como actividad física, que según el credo olímpico del barón Pierre de Coubertin| es una celebración del cuerpo humano hacia una perfección racional en distintas facetas como la ciencia, la tecnología y la moral. Pero actualmente circunscribir al deporte a esta esfera es limitante de su propia capacidad. El deporte se ha convertido en un importante activo de la esfera pública y lo podemos asumir como un medio de comunicación que exporta cultura y modus vivendi.

William Wong define con certeza el fenómeno que ha representado el Súper Bowl como uno de los eventos mediáticos de mayor envergadura. “El domingo de Súper Tazón se ha vuelto el evento más importante para exportar la cultura norteamericana a una impaciente aldea global que absorbe el marketing del capitalismo” [1]Un capitalismo que se asume diferente y dista mucho de ser rapaz en su fachada, el mismo Octavio Ianni lo define según el término fábrica global como “una transformación cuantitativa y cualitativa del capitalismo, más allá de todas las fronteras y subsumiendo formal o realmento todas las otras formas de organización social y técnica del trabajo, de la producción y la reproducción ampliada del capital”[2] Esta fábrica global tiene el sello distintivo de la creación de narrativas que son referentes de la acción social.

Distintos Súper Tazones a lo largo de la historia se han insertado en el top 10 de los programas más vistos en la historia de la televisión. Es una irresponsabilidad académica no estudiar este fenómeno cultural. “Ignorar el deporte mediático sería como olvidar el rol de la Iglesia en la Edad Media o el del arte en el Renacimiento”[3]

El Super Tazón se ha vuelto un producto cultural que está en un roce constante para acoger las nuevas tecnologías. Según Jean Pierre Warnier quien a su vez cita a Patrice Flichy, Bernard Miége y Gaétan Tremblay acerca de las características de una industria cultural que según estos autores tiene cuatro condiciones: “a) necesitan grandes medios, b) aplican técnicas de reproducción en serie, c) trabajan para el mercado o mercantilizan la cultura y d) se fundan en una organización del trabajo de tipo capitalista”[4] Sin lugar a dudas, los mega-eventos deportivos se insertan como industrias culturales que son pilares de la sociedad contemporánea.

El deporte y la tecnología

La tecnología ha desarrollado todo su potencial en los últimos dos siglos y cada vez su aceleración es mayor. Las sorpresas de antaño en esta correlación entre deporte y tecnología, hoy nos parecen simplemente consecuencias inevitables. Respecto a esta revolución tecnológica, retomo el sentido que hace el Mtro. Manuel Gameros en que “preguntar si la revolución tecnológica es causa o efecto de la globalización es un cuestionamiento tautológico e irrelevante, si no se puntualizan las formaciones históricas y procesos sociales que caracterizan a cada una de las comunidades implicadas”[5] ¿Cómo puntualizamos estas formaciones históricas y sociales en su asimilamiento al mundo del deporte? ¿Cómo se construye sentido a partir de las transmisiones deportivas tan ritualmente adoradas por grupso sociales cada vez más globales?

Partiendo de la hipótesis de que deporte y tecnología son términos concatenados que permiten el desarrollo dual, nos surge una interrogante acerca de la importancia narrativa de los nuevos elementos tecnológicos que se incorporan al deporte mediático.[6]

El juego efectivo, es decir, el tiempo de duración de un partido es el texto que permite incorporar nuevos elementos. Sin embargo, el propio texto se alimenta de las nuevas tecnologías para hacerlo más seductor al aficionado deportivo-mediático. La narrativa del texto atrae a los aficionados más fieles y arraigados; o en términos de opinión pública los podemos denominar como el núcleo duro. El afán universalista que tiene el deporte y los medios de comunicación obligan a desarrollar un meta-texto que involucre una narrativa excitante. El meta-texto es pura ficción, especulación y conjetura, germina incertidumbre para el fanático. Algunos elementos de una transmisión que componen un meta-texto son los previos, las repeticiones, el medio tiempo, los comerciales, el análisis y los comentarios tras el partido.

El meta-texto ha permitido la evolución del deporte en cuestión financiera y tecnológica. Sería importante cuestionarnos sobre la producción de aficionados a partir de las nuevas tecnologías; por ejemplo, el Súper Tazón atrae a una cantidad inaudita de televidentes en proporción a los aficionados que siguen la temporada regular e inclusive la propia postemporada. Sin mayor contexto, nos parecería como un arrebato locuaz que los televidentes se desbocaran por un Súper Tazón, pero en el caso estadounidense y mundial, este evento representa un vehículo cultural que se prepara con dos semanas de antelación.[7] Inclusive, y sin intención herética, podríamos establecer una analogía entre este par de semanas y la espera que tienen los practicantes católicos (cuaresma) previa a la Semana Santa o el Adviento, preparación para el nacimiento de Jesús. Es lo que produce el meta-texto: anticipación, conocimiento, conjeturas y asociaciones mentales que permitan arribar a un fanático con más deseo. Con más fe en el caso religioso.

Hay diversas denominaciones para llamar a la etapa que estamos viviendo, tras el ocaso de la modernidad. Posmodernidad, capitalismo tardío, capitalismo multinacional, sociedad del espectáculo o de la imagen, capitalismo mediático, sistema mundial, etc. Aunque es importante determinar que no son excluyentes entre sí.

La dinámica deportiva en la actualidad permite la omnipresencia del deporte a través de añejas y nuevas formas de comunicación. Michael Real resalta la hipótesis de que esta omnipresencia del deporte mediático tiene un vínculo directo con la saturación de tecnologías de la comunicación. Tras crear estos vehículos de información, se apropian de nosotros y nos van constituyendo. La popularidad va en estrecha proporción a la aparición de nuevas tecnologías.

Luego entonces, no nos parece extraño que en esta dinámica consensuada entre medios y deporte, los atletas y los deportes más valorados sean aquellos que tengan un más alto perfil según los cánones de la industria del entretenimiento. El deporte no se agota en su texto ni el atleta en el terreno deportivo. Así lo consigna el investigador Michael Oriard, en su estudio sobre fútbol americano “las narrativas culturales del fútbol americano y sus significados no fueron impuestos o son arbitrarios, sino fueron creados por unos productores (jugadores, directivos); consumidores (espectadores); intermediarios (periodistas); un medio de comunicación; contextos políticos, sociales, económicos y culturales; y las cualidades inherentes del juego”[8]

El deporte y los medios tradicionales

Podemos ubicar en este tema, según la clasificación que propone el investigador Rogers[9], dos eras de crecimiento deportivo a través de los medios tradicionales: la era agraria y la era industrial.

De una manera insípida, la era agraria permitió el surgimiento de gacetillas que daban a conocer de una manera somera la escasa información deportiva que se generaba. Aunque las condiciones para que existiera un conocimiento pleno del fenómeno deportivo no estaban dadas, ya que el tiempo libre era una comodidad poco común. Recordemos que el deporte está íntimamente ligado a una utilización del tiempo libre, como así se refiere de los eventos deportivos en una posterior era industrial “su affair del fin de semana para todos aquellos que su trabajo cotidiano está estrictamente regulado por los tiempos de producción”[10] El primer indicio de que la prensa escrita estaba interesada en el deporte fue en la inclusión de reportes deportivos en los periódicos. La cobertura primordial, según lo mencionan Jennings Bryant y Andrea Holt, era de pugilismo y carreras de caballos. Uno de los primeros reportes registrados data de 1733 en la Boston Gazette.

A la postre, hubo dos grandes canales de comunicación deportiva entre 1820 y 1840 (última etapa de la era agraria): 1) los magazines deportivos (primer medio especializado) que poseían estructuras muy rudimentarias, ya que regularmente el dueño era editor y también autor.[11] Y la prensa popular, mejor conocida como penny press, aunque su cobertura del fenómeno deportivo era marginal y ocasional.

Desde las últimas décadas del siglo XIX, el periódico jugó un importante rol en la expansión del deporte “la expansión del béisbol profesional en la década de 1870 por la rapidez del telégrafo y los periódicos permitió a los fanáticos estar al tanto con los box-scores”[12]. Un evento que desató gran cobertura fue el campeonato mundial de pesos completos en 1889, que según Betts, involucró a periodistas de AP transmitiendo más de 200, 000 palabras a través del telégrafo para los periódicos del mundo. Este apogeo de la prensa escrita y su gran aliado, el telégrafo, tuvo algunos pasajeros ocasos por el surgimiento de medios a gran escala, como fueron la radio en los veintes, la televisión en los cincuenta y la televisión por cable y satelital en los noventa.

Pero esta sugerente relación amistosa entre deporte y medios de comunicación tuvo grandes aliados, los periodistas, “todos reconocen que sus intereses son idénticos. Los reporteros han encontrado en el juego: belleza y una fuente de empleo. El juego ha encontrado en los reporteros sus mejores aliados y su soporte más fuerte.”[13]En el contexto de un inminente desarrollo de una Asociación Nacional de Escritores de Béisbol en 1887.

En los años veinte (era dorada de los deportes), las páginas deportivas eran esenciales, la cobertura de los periódicos creció inusitadamente. En 1880 se calcula que el deporte abarcaba un .04%, en 1900 un 4%; mientras que en los veinte alcanzó porcentajes entre el 12 y el 20%

Otra innovación tecnológica en los años veinte fue la producción de un magazine de noticias en el cine (newsreel) que incluía información deportiva. Los productores de este informativo eran Fox Movietone News y Pathé News. Se abrió una frontera deportiva a públicos que no consultaban por voluntad propia la información deportiva en los periódicos.

La radio tuvo su primera transmisión deportiva en 1921 a través de la señal de la radiodifusora KDKA[14]De forma casi instantánea encantó a los aficionados, que por vez primera, tuvieron la experiencia de la inmediatez. Por extraño que parezca, algunos directivos de la época tuvieron cierta resistencia al desarrollo de la radio porque tenían la creencia de que afectaría la asistencia de los fanáticos a los escenarios deportivos; sin embargo, el propio medio se sobrepuso al prejuicio. Normalmente en estos años veinte se cubrían los juegos en casa, ya que la transmisión desde otras latitudes resultaba muy costosa por las exorbitantes cantidades que requería una larga distancia. [15]

Tras un gran romance del público deportivo con la radio arribaría el medio más deseado tras la Segunda Guerra Mundial: la televisión. Este medio, prácticamente reconfiguró el deporte. La relación se volvió más íntima, aunque en sus primeros años no tuvo los efectos deseados en todos los deportes, “la transmisión televisiva afecta de manera diferente a los distintos deportes. Devastó al boxeo, tuvo efectos mixtos en el béisbol y fu exitosa en la transmisión del fútbol americano y colegial”[16]

Poco a poco se fueron acoplando mutuamente la televisión y el deporte para que se satisficieran por completo las necesidades económicas de ambas industrias y en 1950 emergió una tecnología que no es tan común mencionarla pero que tuvo gran impacto en el deporte mediado. El video-tape permitió la repetición de jugadas en las transmisiones televisivas, surgimiento que agradecerían ampliamente los aficionados al fútbol americano “con la repetición instantánea cambió de colisiones brutales y rápidas a un arte en movimiento. Se volvió atractivo para nuevos segmentos de audiencia”[17]

La efervescencia deportiva en esta era industrial crepuscular se dio en los años sesenta y setenta con el surgimiento de medios especializados que revolucionaron la industria deportiva. Con una mega-cobertura, el público tuvo la oportunidad de involucrarse en mayor medida con los deportes: un magazine deportivo de grandes dimensiones (Sports Illustrated) que nación en 1954, cambió la definición de las revistas por su alta calidad en las imágenes. Y la expansión de la televisión por cable permitió la creación de dos cadenas de alta profesionalización: ESPN y Fox Sports.

El deporte y los nuevos medios

Este proceso de transformación no únicamente involucra a los nuevos medios (celulares, Internet, videojuegos, blogs, podcasts) sino también afecta a los medios tradicionales que se han incorporado a la nueva dinámica. Este cambio también es denominado convergencia, que ha obligado a la radio y a la televisión ha especializarse en sus contenidos. Por ejemplo, las cadenas ESPN y Fox Sports cuentan con varios canales: Fox College Sports, Fox Sports Enterprises, Fox Sports en Español, Fox Sports Net, Fox Sports World y Speed Channel. O en el caso de la empresa de Disney: ESPN 2, ESPN News, ESPN Classic, ESPN Deportes, ESPN HD. Por citar algunas ramificaciones de ambas cadenas de televisión de paga. Pero además de la especialización está la diversificación; las televisoras hacen televisión, entre otras cosas. Existen cuantiosas actividades co-laterales que desarrollan al mismo tiempo: radio, revista, restaurantes, centros de entretenimiento, premios, imagen de videojuegos, etc.

Pero el medio que haría cimbrar nuevamente a la industria arribó con gran fuerza, “mientras se comenzaba a desarrollar un entendimiento de la experiencia de la audiencia deportiva en prensa escrita y tecnologías multimedia (televisión y radio), el deporte mediado por la computación emerge para ofrecer nuevos cambios”[18]

Esta fusión entre deporte y medios nuevos, los especialistas Stephen McDaniel y Christopher Sullivan la han llamado ciberdeporte, que se erige como una experiencia interactiva que trasciende la pasividad de los medios tradicionales. El cibernauta, como las propias denominaciones del Internet lo proponen, es un navegador en aguas abiertas. Esto extasía a los fanáticos deportivos, porque escogen las mejores opciones en una red diversificada. Además, las páginas más visitadas en el Internet tienen un conocimiento muy detallado de sus audiencias según intereses y parámetros demográficos. Esta nueva dinámica en la que se encuentran inmersos los aficionados, hace que el Internet se vuelva fascinante porque no únicamente es un depositario de historias y resultados, sino una experiencia de competencia (fantasy games), de intercambio (grupos de discusión) y de convivencia con muchos medios (video, audio, fotos, textos, videojuegos, chats, etc.) Esta participación y actividad de la audiencia elimina algunas fronteras que levantaban por su propia condición los medios tradicionales.

Sobre su futuro hay buenos visos de que será promisorio para la industria, según Lohr, “el entretenimiento (incluido el deporte) podrá convertirse en uno de los aspectos con más futuro en la World Wide Web”[19]

Explicar estas nuevas dinámicas de comunicación que se entrelazan entre una comunicación interpersonal y una comunicación masiva, únicamente se pueden establecer mediante una categorización de las etapas que experimenta el usuario-navegado. December propone la siguiente jerarquización[20]: 1) espacio mediático (WWW), 2) clase mediática (sitio web de un contenido determinado), 3) objeto mediático (página web concreta), 4) instancia mediática (objeto mediático en un momento particular) y 5) experiencia mediática (recepción única de cada cibernauta)

Estas categorías que propone December nos permiten hacer una evaluación más profunda de los contenidos deportivos ciberespaciales que se ofrecen. Y que los distintos actores que tienen páginas web puedan tener más precisión de sus audiencias ciberdeportivas: sitios web de aficionados, sitios de medios de comunicación tradicionales, sitios de ligas, equipos y organizaciones, etc.

Por ejemplo, los estudios sugieren que el Internet deportivo en México lleva diez años de retraso conforme al avance que muestra en Estados Unidos, según un estudio que realizó I-Pro en febrero de 1996[21] el promedio diario de visitas en la página web del USA Today era de 200, 727; mientras que SportsLine tenía un promedio de 482, 758 internautas diariamente. Según alexa.com, la página deportiva más visitada en México, www.mediotiempo.com, tiene un promedio diario de 600,000 visitantes.

En febrero del 2008, uno de las mejores historias de crecimiento en Internet de México, la página www.mediotiempo.com, fue comprada por el conglomerado de AOL/Time Warner a través de Grupo Expansión. Esto es un ejemplo nacional perfecto que refuerza la tesis de Robert McChesney de que “las industrias que se dedican de modo específico a los medios de comunicación están cada vez más concentradas, y los actores dominantes en cada una de las industrias de medios de comunicación son, cada vez más, empresas subsidiarias de enormes conglomerados globales de medios de comunicación”[22]

La inmersión de los cibernautas en los medios deportivos por Internet es muy diferente de sitios con otro fin[23], según demuestra I/Nielsen, el promedio global de navegación en páginas de Internet es de 45 segundos por página web; mientras que los sitios deportivos cuentan con un promedio de 9 minutos del cibernauta.

Ahora bien, el reto que plantean McDaniel y Sullivan en su artículo de investigación es crear nuevos paradigmas de comunicación aplicables a la realidad actual y no confinar las futuras investigaciones a los métodos cuantitativos. Ni a las formas de comunicación ya establecidas de manera dual. Estar conscientes de que el Internet rebasa las definiciones clásicas de comunicación masiva y comunicación interpersonal[24]

El más reciente mega-evento deportivo (Mundial de Alemania 2006) manejó 15 billones de bytes de información, 45 mil conexiones de red y 30 mil dispositivos de red[25]. Un espectáculo digitalizado con tecnología de punta.

Bibliografía consultada

Gameros, Manuel. Rutas de comunicación internacional: cruces locales y globales. http://profesor.sis.uia.mx/mgameros/lecturas/Gameros/rutas.html

Ianni, Octavio (1999) Teorías de la globalización. Siglo XXI. México

McChesney, Robert. Economía política de los medios y las industrias de la información en un mundo globalizado.

http://profesor.sis.uia.mx/mgameros/lecturas/McChesney%20economia%20politica.htm

Raney, Bryant Jennings. (2006) Handbook of Sports and Media. Routledge.

Warnier, Jean-Pierre (2002) La mundialización de la cultura. Gedisa. España.

Wenner, Lawrence (1998) MediaSport. Routledge

[1] Wong, William. (1997, Enero 17). “Football´s holy temple of sleaze”. San Francisco Examiner, p. A-21 en Wenner, Lawrence. MediaSport. Cap. 1. Playing the MediaSport Game. p. 3

[2] Ianni, Octavio (1999). Teorías de la globalización. Siglo XXI. México.

[3] Real, Michael. Cap. 2. Commodification of Postmodern Sport. p. 15 en Wenner, Lawrence, MediaSport.

[4] Warnier, Jean-Pierre (2002) La mundialización de la cultura. Gedisa. España.

[5] Gameros, Manuel. Rutas de comunicación internacional: cruces locales y globales. http://profesor.sis.uia.mx/mgameros/lecturas/Gameros/rutas.html

[6] El término en su idioma original es MediaSport, título otorgado por Lawrence Wenner a la compilación que hizo sobre el tema. Para efectos de la presente investigación le otorgamos la denominación: deporte mediático.

[7] Del último partido de los Juegos por el Campeonato al Súper Tazón pasan dos semanas; a pesar de que el tiempo de espera entre partido y partido en cualquier fecha del calendario es de una semana.

[8] Oriard, Michael. (1993) Reading football: How the popular press cultural created an American spectacle, Chapel Hill, NC: University of North Carolina Press en Wenner, Lawrence. MediaSport.

[9] Rogers, E.M. (1986). Communication technology: The new media in society. New York: Free Press en Raney, Bryant. Handbook of Sports and Media. (2006)

[10] Zillman, D. y Paulus, P.B. (1993). Spectators: Reactions to sports events and effects on athletic performance en Raney, Bryant. Handbook of Sports and Media. (2006)

[11] McChesney, R.W. (1989) Media made sport: A history of sports coverage in the United States en Raney, Bryant. Handbook of Sports and Media. (2006)

[12] Betts, J.R. (1969). “The technological revolution and the rise of sport, 1850-1900” en Loy, Kenyon. Sports, culture, and society: A reader on the sociology of sport.

[13] Seymour, H. (1960) Baseball, the early years. New York: Oxford University Press en Raney, Bryant. Handbook of Sports and Media. (2006)

[14] Enriquez, J. (2002). Coverage of sports en Sloan, Parcell. American journalism: History, principles, practices.

[15] Smethers, J.S. y Jollifffe, L. (1992). The partnership of telegraphy and radio in “re-creating” events for broadcast en Raney, Bryant. Handbook of Sports and Media. (2006)

[16] Enriquez, J. (2002). Coverage of sports en Sloan, Parcell. American journalism: History, principles, practices.

[17] Hitchcock, J.R. (1989). Sports and Media. Terre Haute, IN: ML Express en Raney, Bryant. Handbook of Sports and Media. (2006)

[18] McDaniel, S. y Sullivan, C. Extending the sports experience: Mediations in Cyberspace en Wenner, Lawrence. MediaSport

[19] Lohr, S. (1996, Junio 17). “The great mystery of Internet profits”. New York Times, pp. D1, D5 en Wenner, Lawrence. MediaSport

[20] December, J. (1996). “Units of analysis for Internet communication”. Journal of Communication, 46 (2), 14-38 en Wenner, Lawrence. MediaSport.

[21] I/Pro (1996, December-March). I/Audit Statement. Internal report on web usage from Nielsen Media Research and Internet Profiles Corporation for USA Today.

[22] McChesney, Robert. Economía política de los medios y las industrias de la información en un mundo globalizado. http://profesor.sis.uia.mx/mgameros/lecturas/McChesney%20economia%20politica.htm

[23] Nielsen//NetRatings. (2004b, August 18). U.S. broadband connections reach critical mass, crossing 50 percent mark for web surfers. http://www.nielsen-netratings.com/pr/pr_040818.pdf

[24] Morris, M. y Ogan, C. (1996). “The Internet as mass médium”. Journal of Communication. 46(2), 39-50

[25] Guadarrama, José de Jesús. (8/Junio/2006) “Tecnología de avanzada en el Mundial de fútbol”. El Financiero. Negocios. p.17