Históricamente, siempre ha habido influenciadores sociales, desde bandas de rock, músicos, poetas, escritores, atletas, pero hoy tenemos que agregar al menos a dos más: Facebook y Twitter. Lo que ahí sucede trasciende y refleja el ánimo de los consumidores, y si esta parte la aceptamos como una realidad, es preciso que cualquier entidad deportiva eleve al máximo nivel estratégico el uso y manejo de su imagen digital.

Redes Sociales en el Deporte

La comunicación con el aficionado, tiene que dejar de ser unidireccional para pasar a ser de dos vías. Las marcas deportivas tienen que definir su personalidad digital en base a sus valores y reflejarlos en esta nueva era donde mantener una interacción 24/7 es vital.

Esto se refleja en la generación de contenidos para los aficionados que permitan llevar la conversación al siguiente nivel y por lo tanto, mantengan un roce constante con nuestra marca y, en el caso de clubes deportivos, con los patrocinadores. Por lo tanto, existe la
La definición que la Entidad Deportiva tiene que llevar a cabo debe estar claramente establecida con objetivos y metas reales y medibles. Debe alinearse a la imagen de marca, pero sobre todo ofrecer Retornos de Inversión, y a la vez Experiencias que generen un nuevo valor de marca para aficionados y/o patrocinadores de cada Entidad.necesidad de definir que se hará con la información general que generan las entidades deportivas (ganó, perdió, entrenamiento, conferencias, actividades) y la información social que el consumidor actual demanda (qué opina, qué piensa, cómo lo vivió, cuál fue su experiencia). Una nueva máxima que surge en este sentido es “El contenido es el Rey. La Interacción es Dios”.

Parece fácil resumirlo en algunas líneas conceptuales, pero no lo es. Alinear imagen, comunicación y generar una personalidad digital puede ser un proceso lento y que debe romper esquemas y paradigmas establecidos por los mecanismos de comunicación que institucionalmente han sido utilizados en los últimos 20 años; lo más difícil, aceptar que cambió hacia una socialización de contenidos y donde el aficionado define, por medio de sus interacciones, a la marca. Por eso insisto, esto debe planearse y alinearse desde la visión más estratégica para tener una correcta ejecución y un impacto realmente positivo que reporte beneficios tangibles e intangibles a la marca deportiva.