Entre crisis e imagen: La Femexfut

Cuando se hace un análisis de una situación, problema, o proyecto, deben de verse la mayor cantidad (por no decir) todos los espectros o posibilidades del mismo. No se puede construir un puente si no se han realizado estudios del suelo, materiales, diseño, resistencia, condiciones climatológicas, frecuencia de uso, etc.

Aplica para el fútbol: tenemos aspectos deportivos, comerciales, federativos, y un resto de cosas a considerar para realmente englobar lo que es este producto-deporte que consumimos todos los días: fútbol mexicano.

Se habla de que hay una crisis en el fútbol nacional, creo que deberíamos hablar de una crisis en la FMF, que por tanto repercute en imagen al resto del fútbol mexicano. Y creo que la “crisis” es básicamente por un mal manejo, en todos los órdenes, de un problema que de entrada pudo haber sido resuelto de tajo por cualquiera de las partes con algo de voluntad buscando el bien común.

Como suele suceder, nadie quiere ceder, nadie quiere perder, y también como suelen terminar estas historias, todos perdimos.

Los Seleccionados atentaron contra su imagen al realizar una fiesta que primero negaron, y cuando los medios demostraron pruebas irrefutables de su existencia, la aceptaron. Incluso, la aceptaron por escrito en aquella famosa carta que enviaron a la FMF. El primer mal manejo vino por esta parte, que a pesar de estar inconformes por la sanción, pudieron zanjar el asunto aceptando públicamente una falta, aceptando el castigo, y en lo privado arreglar el tema. Sin embargo, el grupo de jugadores decidió arremeter contra quien, a su juicio, atentó contra ellos al dar a concoer el castigo, nombres y demás: Néstor de la Torre.

Al ex-dirigente no se le puede cuestionar la sanción, quizás lo que faltó fue un debido “cabildeo” e incluso notificación previa a los seleccionados antes de hacerlo público, es decir, manejar una situación interna y después externar ya con todos los cables amarrados.

Ni lo primero, ni lo segundo sucedió, y no hubo reacción ante una bola de nieve que se hizo muy grande y que terminó por cimbrar al medio futbolístico nacional: hoy vemos a los medios de comunicación y sus reporteros atacándose abiertamente en redes sociales, reporteros apoyando jugadores, otros a federativos, dejando entrever sus compromisos y con ello una ola de preocupación ante los aficionados que ven a la Selección Mexicana como un producto devaluado que no alcanzó expectativas y que se maneja, al menos en la forma deportiva, de una mala manera.

La Selección Mexicana es el gran negocio del fútbol en México, el trabajo de la FMF ha sido impecable en ese aspecto, recordemos que hay que ver todas las aristas del asunto. Si urge, que el aspecto deportivo se equilibre con el comercial y esto no necesariamente significa menos comerciales o menos patrocinios, significa mayor profesionalismo de los actores deportivos también.

Los Directores Técnicos de la actualidad necesitan entender que son parte de una Industria que no es simplemente deporte, y aunque dirigen los destinos de lo que sucede en la cancha, no están exentos de que su trabajo apoye a mejorar esta Industria, es decir, en favorecerla. Lo mismo los jugadores, que en poco momento exhibieron todas las carencias del jugador mexicano y la cultura del “no pasa nada”, “así siempre ha sido”. Los seleccionados mostraron que como marcas personales tienen mucho camino por recorrer y mucho apoyo qué recibir, incluso en la lectura de la carta al término del juego en Ciudad Juárez, mostraron carencias de comunicación y comparecencia ante medios de comunicación. El jugador no solo debe estar preparado para rendir en la cancha, la Industria demanda una mayor preparación en finanzas personales, imagen y medios ya que son el ambiente en el que se desenvuelve su carrera.

Todos en la industria del fútbol del país, debemos sentarnos a reflexionar qué hicimos bien, qué hicimos mal, porque de todo este rollo, nadie ganó. Todos perdimos.

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