El escritor uruguayo, Eduardo Galeano denomina “Telecracia” al mandato que ejerce la televisión sobre el fútbol moderno, y esto lo escribió en referencia al Mundial de 1986 en nuestro país, y los horarios de transmisión de los partidos y que poco beneficiaban al espectáculo.

Y desde ese entonces, el poderío televisivo ha ido en aumento y hoy no es un secreto que el principal sustento de los clubes, al menos de Primera División, provienen de los Derechos de Televisión y los derivados publicitarios que conllevan. Tampoco es un secreto el acuerdo entre Televisa y TV Azteca para “repartirse” las transmisiones de los equipos nacionales.

Todo inició cuando el nuevo jugador llamado TV Azteca apareció en la escena nacional y empezó a tentar a los clubes mexicanos con más ingresos que lo que ofrecía Televisa, que al ser prácticamente la única, era quien regulaba la tarifa de pago a los clubes. TV Azteca rompió esa armonía y los derechos de transmisión tuvieron un refrescante impulso que significó mayores ganancias para los equipos. Para no encarecer el mercado, y disparar los precios, ambas televisoras acordaron manejarse de otra forma y encontraron una forma de manejarse sin encarecer las ofertas hacia los equipos: Televisa al tener tres canales abiertos a nivel nacional (Canal de las Estrellas, Canal Cinco, y Galavisión) manejaría los derechos de 10 equipos, mientras que TV Azteca con dos canales de señal nacional (Azteca 13 y Azteca 7) menajería los ocho restantes debido a la posibilidad de transmisiones y horarios. Para mantener la igualdad del esquema, si el equipo descendido era de una televisora, el ascendido pasaría a negocia con la que se quedó sin un equipo.

Las televisoras de esta forma, han contado con un tabulador llamado “rating” para ubicar dentro de los pagos que pueden hacer a los clubes y estos últimos prácticamente tienen que aceptar y negociar con términos donde hay poco margen de “juego”.

Esto lo viene a desafiar Rayados, que en la última época ha adquirido un protagonismo importante en el fútbol mexicano, y que desde su óptica, busca más ingreso de lo que ofrece Televisa y hasta el momento no han renovado contrato por lo que las cosas tienen grandes tintes de incertidumbre. No solo eso, al no llegar a un acuerdo, el club regiomontano ha realizado un hito histórico al ser el primer equipo de la Primera División en producir su juego y transmitirlo abiertamente por Internet bajo la plataforma Livestream.

Según los reportes, alrededor de 150 mil visitantes únicos tuvo ese día la transmisión, pero en un cálculo promedio, el Presidente albiazul Jorge Urdiales señaló que por cada computadora conectada se estimaban tres persona siguiendo el juego por lo que los espectadores alcanzaron los 300 mil. Según los puntos de rating históricos entre Rayados y Estudiantes Tecos, se estima una audiencia de 500 mil telespectadores, lo que habla de que aún con todo, Internet no sustituye (de momento) a la TV.

Tan es así que la segmentación de derechos en países donde estos esquemas se han desarrollado desde hace mucho tiempo, se habla de derechos de transmisión, derechos móviles, video online, video on-demand, y otros más que en México aún no se visualizan o simple y sencillamente no se han sabido implementar debido a las características sociales y de infraestructura que nuestro país tiene.

Por lo pronto, este próximo sábado, Rayados ha anunciado que volverá a transmitir por Livestream. Ahora no son los Estudiantes, si no los Pumas de la UNAM, y seguramente la presión empezará a llegar por parte de los patrocinadores que se perderán un escaparate importante ante uno de los equipos que más rating generan a nivel nacional.

El asunto está replanteando muchas cosas, y nada será lo mismo. En la segunda entrega hablaremos de las repercusiones que está decisión está trayendo en la Industria del Fútbol mexicano.