Los últimos fallos en el Mundial 2010 por parte de los árbitros han puesto sobre la mesa nuevamente el tema de la implementación de tecnología para reducir la cantidad de errores que incidan en el marcado por parte de los colegiados.

Dicen que el fútbol es un deporte que se ha quedado atrás, que es arcaico y que la FIFA junto con el IFAB (International Football Association Board) no quieren cambiar reglas o implementar nuevas técnicas por un espíritu muy romántico de preservar las reglas lo más cercano a lo que se acordó en las épocas primitivas del juego.

Para entender esto, hay que profundizar más, conocer posturas y tomar determinaciones con buena información en la mano. Primero, la tecnología ha invadido al fútbol: balones, indumentaria, calzado, análisis de video, monitoreo físico personalizado, estadísticas en tiempo real, en fin, una serie de nuevas tendencias modernas que han llevado al juego a una velocidad y complejidad superior. El uso de la tecnología esta por doquier. Así que el fútbol no se ha quedado atrás.

¿Tecnología para los arbitros? ¡también se han modernizado! Intercomunicadores, las famosas banderas con el indicador de vibración, en México y Argentina el uso de spray indicador.

¿Cómo evitar estos errores? ¿Es la tecnología quien puede brindar la solución? Por supuesto. Pero no la tecnología de la repetición. El fútbol es un juego que por naturaleza no tiene interrupciones salvo el medio tiempo. Otros deportes cuentan con el famoso “tiempo fuera” (basketball), o bien, tienen pausas naturales  entre una jugada y otra (Futbol Americano, Tenis), lo que permite una natural entrada a que un juez revise alguna jugada. El fútbol no lo permite en su esencia, incluso los entrenadores dan indicaciones sobre la marcha, o en el mediotiempo. No pueden detener el juego antes de un cobro de tiro libre o un córner para reunir a sus jugadores y preparar una jugada, esto por reglamento y por las dimensiones del campo.

Así las cosas, creo que la solución viene en el uso del chip en el balón que detecte la entrada del esférico al marco, muy similar a lo que existe en el hockey. La FIFA ya ha experimentado al respecto, pero la conclusión era que implementarlo era costoso. Otra apuesta es que en lugar de usar tecnología, era poner más ojos humanos para reducir las posibilidades de un error; colocando otros dos asistentes en las líneas de metas, y a la vez, dando más autoridad al cuarto árbitro para que desde fuera del campo pueda sancionar y apoyar al juez central en sus decisiones. Este experimento se presentó al IFAB en campeonatos menores de Europa, y en la pasada Europa League de la UEFA.

Los árbitros tienen milésimas de segundos para responder, toman cientos de decisiones por partido y los resultados arrojados hasta Octavos de Final, indican que un porcentaje muy alto de las decisiones tomadas por los jueces han sido acertadas. Las que no lo son, pues sabemos que siempre afectan a un equipo, y las que afectan al marcador son las que recordaremos por siempre.

Con la polémica suscitada en el Mundial, se reabrirá este tema, ya lo dijo Sepp Blatter. ¿En que terminará? Creo que no eliminarán del todo el ojo humano, y la posibilidad del error. Solo buscarán minimizarla ¿Por qué? Es sencillo, esos errores también han constituido parte de la grandeza que tiene este juego, hay cientos, miles de historias donde un error ha dejado eliminados equipos, quizás no es tan justo, pero es la magia del fútbol.

La misma IFAB lo dice:

¿Por qué se han realizado tan pocas modificaciones en las Reglas del Juego a lo largo de los años? ¿Por qué la IFAB es considerada una entidad tan conservadora? La respuesta a estos interrogantes surge por sí misma. Como guardián de las Reglas, la IFAB busca preservar la esencia original por la cual el fútbol, desde siempre, ha sido tan fascinante y espectacular.