Realmente está noticia ha sacudido al medio futbolístico nacional, y es algo que desde se dio a conocer no hemos parado de comentar, unos a favor y otros en contra en medios posibles como Twitter, por solo citar un ejemplo.

No estoy de acuerdo con la salida de Jonathan dos Santos por diversas razones, pero si entiendo que el jugador, su familia, los medios y los aficionados sabíamos que uno de los 24 seleccionados iba a dejar la concentración. El “cepillado” no iba a ser el que los aficionados querían, el que los medios analizaban, el que Zizinho pensaba, sería (justo como sucedió) el que Javier Aguirre y su cuerpo técnico decidieran. Para eso está, para eso le pagan, y para eso lo pusieron, para que manejara al Tri según su experiencia y capacidad que al momento de designarlo nadie objetó.

Jonathan es el principal prospecto a futuro del fútbol mexicano junto con Javier Hernández. No hay duda: el primero en Barcelona, el segundo en el Manchester United. Ese simple hecho, para un fútbol como nuestro, debería ser casi un pasaporte seguro para vestir la verde. De los 23 mundialistas, habrá al menos 4 o 5 que no verán acción ni un minuto, la experiencia que pudo haber adquirido “Jona” hubiese sido bastante y con ese simple hecho ya estaríamos pensando en el proyecto para Brasil 2014; solo que en el Tri, como en casi todo el fútbol mexicano se piensa en el corto plazo. También se menciona que sale por las posiciones saturadas, por algunas razones con toda la lógica del mundo, pero ese es un análisis simplista, esto tiene mucho contexto.

México juega partidos a modo en Estados Unidos y gana apuradamente, va a Inglaterra y juega bien 45 minutos, pero cae. Contra Holanda, poco pudieron hacer y contra Gambia hay una goleada que debería ser común cuando visitáramos a Haití o a Trinidad y Tobago (cosa que ya no sucede). Sumemos a esto el caso de la “pachanga en la concentración” de reciente suceso, las viejas declaraciones de Aguirre de “México está jodido” y luego la aparición del spot nacionalista-político con un inmenso fondo azul y blanco y encontraremos una polarización de opiniones que hace que el caso Jonathan no se limite a una cuestión meramente deportiva.

Lo siento. En el fútbol de esas instancias debe ponderarse lo futbolístico primordialmente, pero tampoco se debe dejar de lado lo otro. Solos, la gente que maneja el Tricolor se ha complicado la existencia, y Héctor Huerta de ESPN lo mencionó claramente:

Y así fue: Javier Aguirre ganó reflectores de la prensa que le importa, la española, cuando se presentó en un entrenamiento del Barcelona y luego se reunió con Jonathan, con Rafa Márquez, con Pep Guardiola y con el presidente Joan Laporta. El pretexto era pedir a Jonathan por anticipado. Si no lo iba a tener en la lista definitiva, para qué llamarlo. Zizinho remata: “Mejor hubiera dejado a Jonathan jugar los playoffs y disfrutar del ascenso a segunda. Tú crees que será muy bonito que un niño vuelva fracasado otra vez. Otro fracaso para Jonathan”.

Y eso vuelve la decisión todavía más controvertida. Dentro de todo, Jona hizo algo correcto, no dar declaraciones al momento. Con este termómetro no era lo conveniente, caso contrario que hizo su padre. Se calentó y creo que hasta con justificación, los que son padres deben saberlo, en visorias cundo seleccionamos jugadores nos ha pasado, pero por el tamaño de las cosas, debieron haberse esperado y no reaccionar ante el trabajo obvio que haría la prensa al enterarse de la noticia: buscar a Zizinho, buscar a Giovanni.

El padre de Gio y Jona, se ha equivocado rotundamente, lo entiendo, pero se equivocó. Dentro de todo lo malo, Jona tendrá un lugar seguro en todo lo que sigue para México, pero para jugar por España o Brasil tendría que convertirse al menos en lo que hoy es Pedro para Guardiola o Vicente del Bosque, es decir, es más complicado. Repito, sigo pensando que Jona debió quedarse, pero creo que está equivocada la familia en declarar que ya no lo hará por México. La molestia está, existe y creo, que les asiste la razón, pero debieron tener inteligencia emocional para procesar este asunto que ahora se ha polarizado.

La cosa es sencilla: Si al Tri le va bien y hace algo histórico (pasar a cuartos de Final), Aguirre quedará como el que tenía razón y sabía lo que hacía. Pero si no se clasifica en la fase de grupos, o se vuelve a quedar en donde mismo que los últimos mundiales, la caída de ciertos referentes nacionales sucederá sin remedio.

Y si quieren un ejemplo de como un contexto, una mala declaración, un ambiente negativo puede generar cosas no pensadas, pregunten a Santiago Martínez o Daniel Guzmán, ex-Presidente y ex-DT de los Tigres de la UANL.