La reciente adquisición de los Jaguares de Chiapas por parte del Grupo Salinas (propietario de TV Azteca) es una clara señal de algunas cosas que rigen el balompié mexicano a nivel profesional: primeramente que la multipropiedad es una realidad, pero que los dueños de los clubes no tienen ninguna suspicacia como para señalarla ante FIFA. Segundo, que se requiere de empresas que “auspicien” los clubes de fútbol para subsistir sanamente fincándose en esta relación empresa-equipo las bases para subsistir al paso del tiempo.

Así las cosas, los equipos y empresas relacionados en la Primera División Mexicana son los siguientes:

  1. América – Televisa
  2. Atlante – Grupo Pegaso
  3. Atlas
  4. Estudiantes Tecos – Universidad Autónoma de Guadalajara (Universidad Privada)
  5. San Luis – Televisa
  6. Cruz Azul – Cementos Cruz Azul
  7. Guadalajara – Omnilife
  8. Jaguares Chiapas – TV Azteca
  9. Monarcas Morelia – TV Azteca
  10. Pachuca
  11. Puebla
  12. Querétaro
  13. Rayados Monterrey – Femsa
  14. Santos Laguna – Grupo Modelo
  15. Tigres UANL – Cemex
  16. Toluca – Grupo Modelo
  17. Pumas UNAM
  18. Necaxa – Televisa

De los 18 equipos que participarán en el Torneo Centenario 2010, solo cuatro rompen el molde en el que detrás de ellos haya una empresa que inyecte los recursos necesarios para mantener una estabilidad económica. Y si incluyéramos en esta lista, al descendido Indios de Juárez, que tampoco contaba con un gran corporativo detrás de ellos, podríamos decir que quienes no gozan de este tipo de esquema tienen dificultades extras que sortear.

El caso de Indios es claro, descendió por falta de presupuesto para armar un plantel que pudiera competir, lo hizo en base a préstamos y cuando  demostró que ese esquema estaba dando resultados, fue desarmado y no tuvo capital para armar un equipo más competitivo. Puebla sigue batallando en medio de una pugna directiva que ya repercutió en cancha y continuos son los señalamientos de adeudos, retrasos de pagos en el club de “La Franja”. Querétaro es un poco más equilibrado, pero sigue teniendo esa etiqueta de no tener tantos recursos, habrá que ver si no le ocurre lo mismo que a los Indios o se mete en una inercia similar a la del Puebla. Incluso, me atrevo a decir que a nadie le extrañaría que eso sucediera. Los casos que quizás sean la excepción son Atlas y Pumas.Y Pachuca.

Atlas es manejado como club social, y si bien han tenido problemas últimamente, la imagen de equipo juvenil, dinámico y de fútbol espectacular les ayuda para encontrar los recursos que los mantienen estables relativamente. Además de ser característico el desarrollo de jugadores, por lo que una nómina baja mayoritariamente parece ayudarles, caso similar a los Pumas que llevan torneos sin contratar refuerzos, apostando a la continuidad de sus jugadores canteranos, su consolidación y algunos extranjeros de bajo perfil que les ha permitido liguillas y hasta un campeonato.

Pachuca ha construido todo un “imperio” en base a un proyecto social que ha involucrado a diferentes actores, pero que principalmente puso a la ciudad del estado mexicano de Hidalgo en el mapa relevante del país. Primero estabilizaron un club “yo-yo” (Que subía y bajaba de División) y con mucha visión supieron vender un proyecto deportivo que transformó su entorno. Si bien, es un proyecto particular, hay muchos involucrados y por eso hoy tienden a ser ejemplo en muchos renglones.

El apoyo de los grandes corporativo y el estar ligados directamente con un equipo asegura de alguna forma la competitividad de la liga, pero también la estabilidad financiera de los clubes, que cada vez más buscan la manera de generar ingresos y volver altamente atractivos los retornos de esas inversiones que hacen las empresas propietarias y las patrocinadoras.

El caso de la Multipropiedad, ha sido señalado por FIFA básicamente por los graves problemas de apuestas que se registraron en Europa, en México esto empieza a ser más nuevo, pero al parecer, el máximo circuito futbolero y el círculo de propietarios confía en la transparencia que los mismos propietarios puedan tener. Por una parte se mantiene cierta estabilidad, por otra parte se abre la puerta a la suspicacia.

Lo que no queda lugar a dudas es que el efecto que tienen las empresas en los clubes es alto, que son pilares de la Industria del fútbol en México y que será un tema del que seguiremos hablando.