Este fin de semana me corrobora muchas de mis creencias futboleras. Como todos ustedes saben, soy aficionado de los Tigres de la UANL, y esta semana después de 6 meses volvimos a conocer lo que es el triunfo en casa y de una manera heroica: jugando con nueve hombres e inferioridad numérica por más de 30 minutos, además los dos expulsados fueron extranjeros, son los referentes de creatividad y ofensividad y el peso del encuentro recayó en los mexicanos y canteranos. Si a eso le sumamos que el que abrió la pizarra fue un canterano y promesa del fútbol mexicano como Jesús MOlina y que el segundo y definitivo gol fue de un extranjero que ha estado en el ojo del huracán, el triunfo parece de más de tres puntos.

Alguien lo dijo correctamente: “Se ganó a lo Tigre”

Y ese es un punto en la que las directivas de los equipos muchas veces olvidan y dejan de lado cuando las cosas no funcionan o no van. Cada equipo tiene un ADN que lo distingue de los demás y que, sea cual sean sus características, hacen que sus seguidores se sientan atraídos a el. Eso explicaría porque hay equipos que no han ganado mucho, pero tienen una base de fans bastante envidiables, o porqué ciertos jugadores parecen caer como anillo al dedo en ciertas escuadras.

Un caso actual es el de las Chivas y Jorge Vergara, que ante los malos resultados, optaron por contratar a un técnico que se sale a todas luces de ese ADN de las Chivas que tanto predicó su propietario, y aunque Raúl Arias es garantía, una vez pasado el huracán, su afición le va a reclamar el protagonismo ofensivo que un equipo como el Rebaño siempre debe tener.

Rayados de Monterrey es otro claro ejemplo, un equipo que fue en contra de su ADN al contratar entrenadores abiertos, “populacheros” como Miguel Herrera o Ricardo Lavolpe, cuando los Rayados se han caracterizado por ser más fríos, estratégicos y calculadores, y no cabe duda, que cuando llegó un entrenador de esas características el equipo se compuso y está dando buenos resultados y hasta espectáculo.

Es por eso, que hay que conocer bien cuál es el perfil de cada equipo de su afición, ya que eso hace una comunión natural entre los diversos actores y crea un lazo sólido que ayuda mucho cuando las cosas no se dan.  Por eso hay momentos en que los equipos pueden andar muy bien, pero los aficionados no se sienten satisfechos, puesto que los directivos y entrenadores suelen privilegiar el fondo y no la forma, mientras que el que paga un boleto si pone en primer lugar la forma.

Siendo necesarios los resultados, pero también el cómo se obtienen, el respeto a las esencias de cada club es fundamental, el tener bien identificados esos diferenciadores, ese ADN que vuelve único a cada equipo, ayudará a decidir de mejor forma, pero también a conectar emocionalmente con el aficionado y aumentar significativamente su sentido de pertenencia.

Si los Tigres de la UANL, mantuvieran el espíritu que mostraron ante Cruz Azul en el Universitario, sus aficionados tendrían poco que reprochar y creo que, en esa Institución, acertaron con el ADN. Daniel Guzmán debe interpretar lo ocurrido el sábado como una señal clara de lo que sus aficionados esperan, y tras seguir la carrera de Daniel, creo que le quedó muy claro.