Al Estadio Azteca le están retirando la malla, al Corona lo mismo. ¿Estamos presenciando la transición hacia una nueva forma de vivir los partidos en los Estadios de México? ¿Qué otras plazas se van a aventurar a tomar esta decisión?

Paradójicamente, esta decisión va encaminada para beneficiar a los aficionados, y son ellos mismos quienes pueden dar al traste con este intento en estos estadios de darles una mejor vista y como muchos han llamado, darle un “look” europeo.

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En Europa, la principal razón para quitar las mallas o rejas que separan el terreno de juego, tienen su origen en el Reporte Taylor, reporte final de una comisión investigadora tras la “Tragedia de Heysel” donde las condiciones de seguridad del estadio provocaron la muerte de personas y una de las conclusiones fue que de haber tenido un acceso rápido al terreno de juego, el desastre pudo haberse evitado. Es decir, el terreno de juego pudiera servir como punto de reunión en un incendio, u otra situación riesgosa evitando que una estampida humana termine arrollando contra la malla a los que desafortunadamente se encuentren ahí.

A la par de ese Reporte que revolucionó al fútbol, que eliminó las mallas y que además obligó a instalar butacas para que ya no hubiera aficionados “de pie”, se consideró un delito grave o “criminal offense”  a todo acto que  fuera violento o abusivo con estas nuevas disposiciones y que conlleva multas muy severas, prisión y otras sanciones como retiro del pasaporte, acceso a los estadios de fútbol, etc.

En México, creo que las medidas de retiro de una malla en un estadio de fútbol debieron ir acompañadas de reformas a la ley de espectáculos, donde se impongan sanciones ejemplares para aquel aficionado que “salte” de la tribuna a la cancha con una intención de agredir, invadir o realizar alguna acción que interrumpa el evento o que atente contra la integridad de los espectadores o bien, de los actores del espectáculo. Un acto así debería ser perseguido de oficio y considerarse un delito sin derecho a  fianza, o multa para ser liberado. Las acciones ofensivas en un espectáculo masivo, debieran ser castigadas con mucha severidad como sucedió en Inglaterra y se pudo mitigar y alejar de los estadios los problemas entre grupos de seguidores rivales y donde todos los estadios no tienen mallas y ningún incidente se ha presentado.

Por otro lado, va a ser la gran oportunidad de mostrar nuestra civilidad sin necesidad de tener la sombra de una multa estratosférica o de la prisión, es una gran oportunidad para demostrar que los mexicanos podemos vivir el fútbol sin obstáculos entre la cancha y su afición. Ojalá y la aprovechemos.

Foto | Mediotiempo