Siempre que hablamos de “cambios estructurales” o “profesionalización” del fútbol mexicano, surgen las voces que dicen que esto es imposible puesto que los directivos de los clubes de nuestro país tienen una vista muy corta, o bien, no están lo suficientemente capacitados para dimensionar la realidad de este negocio llamado fútbol.

El rumor volvió: se planea estudiar la finalización de los torneos cortos para volver a las temporadas de un año como sucede en Europa. ¿Es esto bueno? ¿Cuál modelo debemos seguir? ¿El clásico europeo o el sudamericano? Si bien la experiencia de Sven-Göran Eriksson nos enseñó que en esto tiene mucho que ver el conocimiento casi “geográfico” del país a dirigir, me parece que lo que más se acoplaría para nosotros es el sistema de competencia que se maneja en Europa.

La razón es que tenemos más similitudes con ellos, que con Argentina (por ejemplo) que usa los torneos cortos. En México no somos un país exportador de jugadores, lo mismo sucede con ligas como Inglaterra o España por nombrar a dos, mientras que Argentina o Brasil, son países que tienen como prioridad la salida de sus futbolistas como medio de “manutención” de su fútbol. Cada seis meses, se van muchos jugadores, bien cotizados. Por eso, su esquema encaja a la perfección: permite las salidas de sus jugadores con mayor facilidad.

México fue considerada una de las seis ligas más poderosas económicamente hablando en el período 2006-07 según la agencia Deloitte, lo cual ya es decir mucho. Si no somos exportadores, si nuestra liga es económicamente solvente ¿por qué usar el modelo sudamericano? ¿No tenemos más similitud con el fútbol europeo?

jersey-adidas-mexicoEsta cuestión volvió a salir a flote, ahora que los resultados de los diferentes selectivos mexicanos nos hablan de un “estancamiento” (no me atrevería llamarlo crisis) de nuestro fútbol, mientras que nuestros rivales, directos o indirectos, siguen avanzando.

La FMF ya dio visos de preocupación, lo primero es que la Primera “A” se reformará y desaparecerán las famosas filiales. Se jugará con las mismas reglas de la Primera División buscando que esas franquicias estén listas en caso de un eventual ascenso. Los clubes de Primera, tendrán la obligación de tener un equipo Sub-20 y uno Sub-17 que competirán paralelamente a sus primeros equipos, esto vuelve a la época de el “Torneo Nacional de reservas” que en Europa se usa con los equipos B de las Instituciones.

Yo iría un poco más allá, se que esto será tachado de locura, pero si de algo vale, lo quiero externar: necesitamos provocar una reacción en cadena y cambiar nuestro sistema de ligas y volverla parecido a Italia, España e Inglaterra. Primera, Primera A, Segunda y Tercera, deberían jugar sin límite de edad, para provocar más interés de las poblaciones en sus equipos, ya que al tener la capacidad de tener jugadores maduros, puede ayudar a que incrementen sus ingresos y por lo mismo, se desarrollen estructuralmente como club: fuerzas básicas, canchas adecuadas, etc.

Esta situación podría llevarnos a un escenario, donde jugadores veteranos, aún con condiciones de jugar pudieran llegar a culminar su carrera en un equipo de Segunda, por ejemplo imaginen el atractivo para una ciudad de provincia que pudiera incorporar a un jugador como Luis “Matador” Hernández, o bien, algunos que ya no encontraron lugar en otras Divisiones. En Inglaterra, un tipo como Tore André Flo en noviembre del 2008, regresó de su retiro para enrolarse al Milton Keynes de la Tercera División Inglesa. Esto se presta al discurso de siempre “¿Y la cantera?”, pero mi respuesta es sencilla ¿Qué hemos conseguido con este esquema? ¿El campeonato Sub-17? El tiempo está demostrando que fue un “garbanzo de a libra”.

Este tipo de acciones sin duda elevaría la estructura más abajo de nuestro fútbol, atraería nuevos inversionistas porque se podría brindar un mejor espectáculo en las divisiones inferiores del país. Claro que habría que hacer un estudio serio, profundo al respecto sobre beneficios y desventajas, pero de entrada, me parece que el efecto sería positivo y quizás los equipos mantendrían un gran sentido de pertenencia en sus comunidades.

También, al tener una base de edad diferente, podríamos tener más oportunidad de scouteo de jugadores que quizás en su momento fueron desechados por las fuerzas básicas de un club de Primera, pero luego de varios torneos en Segunda o Tercera, podrían alcanzar un nivel interesante a sus 25, 26 o 27 años, algo que quizás no se vislumbraba cuando era un joven.

Continuará…