En México, existimos personas que hemos creído tener la capacidad de ser asesor o consultor para la industria deportiva, así las cosas y en diversos ámbitos que implica el deporte, hemos aparecido al mercado diversos esfuerzos empresariales para apoyar a un club, a un jugador o a una entidad deportiva.

Por ejemplo, en cuanto a Marketing Deportivo tenemos a DreaMatch Solutions que comandan Antonio Rosique y Rogelio Roa, en lo personal formo parte de Digifut.com para asesorar en metodología e infraestructura tecnológica aplicada al deporte y, si profundizamos, podemos encontrar más.

Sin embargo, desde este fin de semana pasado se ha puesto en boca de algunos medios de comunicación la participación de las empresas consultoras que han sido formadas para administrar y gestionar clubes de Fútbol como ProFut que maneja Alberto de la Torre, ex-Presidente de la Federación Mexicana de Fútbol ya que su gestión al frente de los Tiburones Rojos del Veracruz no parece ir a buen puerto, por lo que han cesado nuevamente a un entrenador en menos de un año, con una terrible problemática del descenso a la Primera División “A”.

¿Será acaso que la culpa la tiene la gestión?¿Es la estructura que soporta al club la responsable? Es difícil saberlo, ya que siempre hay consideraciones especiales en cada caso, y es preciso tener una medición fiable y detallada de todo el entorno para poder diagnosticar correctamente el actuar o el accionar consecuencia de las tomas de decisiones.

Creo que las empresas consultoras tenemos mucho que aportar a las entidades deportivas, pero todo parte de un principio básico: quien nos contrata debe estar abierto a explorar posibilidades que no imaginaba, que no visualizaba, o simplemente desconocía, y tiene que estar dispuesto a un cambio en su operación para que podamos asegurar que la ejecución de lo que hemos planeado arraigue, tenga sustento y se convierten en planes de tres, cinco o diez años y que sean capaces de soportar los embates que el resultado de cada fin de semana indican.

Veremos como se van fincando estas nuevas posibilidades dentro del fútbol mexicano, una industria con un potencial que apenas parece ir despegando.