En un partido de vuelta que resultó como muchos esperábamos: complicado, muy disputado y con la presión para el Atlante, los “Potros de hierro” hicieron toda una proeza al alzarse con el campeonato mexicano en su primer año de estadía en la ciudad de Cancún, Quintana Roo, en las playas del caribe mexicano.

Y es que parece todo un cuento de hadas, donde un equipo que sufrió mucho por una escasa afición, por peregrinar de estadios (Azteca, Neza, Azul), hasta de cambiar de televisoras nacionales por cobertura en cable, parece haber llegado literalmente al paraíso y con un buen fútbol en el torneo, y mucho corazón en la final lograron colocarse la corona.

Atlante Camepon del Apertura 2007Sin embargo, la moneda casi todo el tiempo estuvo en el aire: Pumas fue mejor futbolísticamente, los dominó en los dos partidos y sus delanteros no fueron tan contundentes. Si a eso le sumamos la anulación del Atlante sobre Pablo Barrera y la imprecisión del mismo en sus pocas intervenciones, junto con la desafortunada lesión de Leandro Augusto, el panorama potro se vio favorecido.

Y es que en esas situaciones inesperadas es cuando uno extraña la calidad en el banquillo, el técnico de los Pumas no tiene en la banca a alguien que ni por asomo se acerca a la calidad de Leandro Augusto y su salida del cuadro fue resentida de inmediato, ya no hubo la misma recuperación. Quizá con jugadores más importantes de recambio, las cosas hubieran tomado otro derrotero. Así también juegan los presupuestos.

Ricardo Ferreti se queda en la orilla nuevamente, pero lo hecho con un equipo que no parece muy fuerte en la nómina es para ser resaltado. Creo que a pesar de que Ignacio Scocco y Esteban Solari tuvieron un gran torneo, no fueron lo contundentes que se necesitaban a la “hora buena”, es ahí donde un delantero se vuelve grande y trasciende.

Otro factor de diferencia: los porteros. Mientras que Sergio Bernal paraba lo imposible bajo el mando de Hugo Sánchez para conseguir un bicampeonato con los Pumas, el Bernal que jugó esta final estuvo lejos de aquellas epopeyas que nos maravillaron. Bernal no pudo atajar el tremendo disparo de Clemente Ovalle y aunque iba difícil, se nota una reacción tardía, una colocación no tan orientada a la jugada; mientras que su contraparte, Federico Vilar fue todo lo que el propio Bernal alguna vez mostró con Pumas. Liderazgo, ubicación y seguridad bajo los tres palos.

El portero argentino está en un gran nivel y es extraño que no lo hayan volteado a ver en el país sudamericano, creo sin temor a equivocarme, que es el mejor para ocupar la posición de portero en el equipo de Alfio Basile.

Atlante es ahora el campeón del fútbol mexicano, título merecido por lo que hizo en todo el torneo, y por lo que cambió en la recta final, cosa que no supo hacer Santos Laguna. Además este título tiene implicaciones: se consolida una plaza más en el fútbol mexicano, se crea más afición en una zona de alto poder económico por el turismo, la corriente Lavolpista obtiene un título en el fútbol mexicano (aunque la final la hayan jugado al contrario de lo que indica el Lavolpismo) y sobre todo nos muestra que para ser campeón se necesita de algo muy importante: formar un verdadero equipo y creer firmemente en lo que se está haciendo.

Felicidades al Atlante por su merecido campeonato, y felicidades a los Pumas que aunque no les alcanzó también mostraron ser un equipo de verdad.

Foto | JAM Media