Ayer fui uno de los afortunados en presenciar el entrenamiento del Barcelona en el Estadio Universitario (Para la cobertura, Solotigres.com)

El entrenamiento inició mientras yo me encontraba observando la práctica desde la tribuna que se conoce como “Butaca”. La sensación de ver a tanta figura es indescriptible. Es que soy futbolero, ustedes comprenderán. Mi emoción fue como cuando vi a salir a U2 al escenario, o cantar Satisfaction con los Rolling Stones, o gritar el gol de Rafael Márquez contra Argentina,o ver como le aplicaba Konan Big una quebradora al “Pato” Zambrano.

Total, que estaba con las fotos: “ahí está Márquez, allá Gudjohnsen; Riijkaard, Saviola, Giovanni, ¿y Ronaldinho?, ahorita lo busco…”

Me estaba tomando la foto, cuando de repente… ¡zas! un balón del entrenamiento pasó cerca de mi. Tomé el balón, lo levanté con cuidado (Como se acaricia a la novia… dijo Bermudez) y al voltear para regresarlo me lo topé: Ronaldinho.

Sonrió y me pidió el balón de regreso, pensé que sería un insulto regresárselo con la mano, así que como “mandan los canones”, se lo regresé con el pie justo al pecho donde hizo una recepción magistral.

¡Dejen pasar al chaval! gritó Ronaldinho. Leyeron bien, el guardia del acceso a la cancha no supo reaccionar y yo continuaba con la cara de 😮 (what?) y al reaccionar le dije al “camisa verde”, “eit, dice Ronaldinho que me dejes pasar….” y entre las risas de los demás jugadores, ingresé al terreno de juego.

Yo vestía pantalón de mezclilla, playera “tipo polo” y unos tenis “Adidas” para ir Ad-hoc con el patrocinador de Tigres. Y cuando me acercaba a Ronaldinho, me lanzó el balón y dice: “¡Anímate!” y empecé a dominar el balón mientras me acercaba al contigente blaugrana. Frank Rijkaard se acercó y pensé que nos reprendería, pero no…. solo dijo: “Que entre el chaval al rondo…” (me gustó eso de que me dijera “chaval”).

Ronaldinho intenta burlarmeY que me pongo a jugar con ellos ante el asombro de los periodistas, pases en corto, risas, entrar al centro, tratar de robarles el balón. Me agité demasiado rápido, pero mis ganas de “cascarear” con los mejores de Europa eran más grandes.

De repente, uno de los auxiliares de Rijkaard llamó al grupo para empezar el trabajo de carrera mixta en el campo, mientras el entrenador holandés me llamaba: “Tío, ¿Cómo te llamas?”

Me acerqué con mucha confianza a Rijkaard y antes de que pudiera decir una palabra empezó a hablar: “Te he visto en el ensayo, ¿no has sido profesional?, en realidad me gustaría que…”

De pronto, Tadeo me dijo: “¡Wey! ya se van para el hotel….” y volví a la realidad.

Me enojé, me quedé en lo mero bueno: cuando Rijkaard me iba a pedir que hiciera la gira con ellos.