Una de mis grandes fascinaciones es el mundo del fútbol que a pesar de ser un deporte de masas, poco se escribe de él, o bien, pocas fuentes hispanas hacen referencia ya sea literaria, didáctica o de otra índole tanto en Internet, como en los medios tradicionales (libros, principalmente).

Hoy me detengo a reflexionar, sobre el equipo del cual soy aficionado (seguidor, hincha, fanático, etc): los Tigres de la UANL. Equipo que está en reparación del grave daño sufrido por falta de dirección adecuada según mi punto de vista. Hoy, Osvaldo Batocletti intenta retomar el camino.

El punto que quiero analizar hoy, es muy simple y llano: ¿Qué quiero ver de mi equipo?

Quiero ver entrega, garra y pasión en la cancha. También quiero ver inteligencia y buen espectáculo, soy un convencido de que este equipo tiene el talento suficiente para trabajar cualquier sistema táctico que cualquier entrenador haya ideado. “Sin técnica, no hay táctica” decía Ricardo Ferreti, y en este equipo si algo hay es técnica.

Me gustaría ver un Tigres jugando bien la zona, ya que dividir el campo en zonas le da la ventaja a los jugadores de desempeñarse en el área donde son especialistas y donde tendrán la oportunidad de mostrarse mejor. Me gustaría que Tigres adelantara su última línea y poner el fuera de juego como límite del campo a lo largo y que su presión en la salida sobre el rival los oriente a jugar por las bandas donde la línea se vuelve otra pared, recuperar en la banda y con nuestros volantes iniciar la jugada por donde los rivales creen que somos más fuertes y terminar por el lado que menos fuerte tienen preparado para resistir. Es decir, sorprenderlos.

Quiero ver esto, pero no es fácil. Hay que trabajar, y no un día, o dos o una semana. Se tiene que trabajar mucho tiempo, explicar, entrenar, ejecutar, corregir y seguir insistiendo hasta dominarlo.

Quiero ver un proyecto hecho realidad. ¿Será que algún día volvamos a ver algo así?